Mantenimiento y encerado en casa
Si tu tabla ya no desliza y te quedás pegado en todos lados, le toca cera. Encerar en casa es simple y no necesitás máquinas caras. Dejamos el paso a paso por si nunca lo hiciste.
La nieve cambia con la temporada y con el día —seca y fría en pleno invierno, húmeda y pesada en primavera— y la cera es lo que hace que el agua que se genera bajo la base te deslice en vez de frenarte. Una base seca y descuidada "chupa" la nieve: andás más lento y te quedás pegado en los caminitos y traversos. Diez minutos de trabajo cambian la sensación por completo, acá o en cualquier otro cerro.
¿Cada cuánto hay que encerar?
No hay un número fijo. Según cuánto la uses, el estado de la base y las condiciones, la cera dura más o menos: lo que manda es observarla. Cuando la base se ve opaca y blanquecina —sobre todo en los cantos— y la sentís áspera y seca al pasarle el dedo, le toca. Antes de guardarla en verano va una cera de guardado (lo vemos al final). Si la tabla es nueva, encerala antes del primer día: vienen con muy poca cera de fábrica.
Lo que vas a necesitar
No hace falta un taller. Con esto alcanza para empezar:
Antes de arrancar: prepará el espacio
Trabajá en un lugar ventilado, con la tabla apoyada, nivelada y la base hacia arriba. Con caballetes, mejor; si no, una mesa firme con algo blando bajo las puntas para no marcarlas. Aflojá las fijaciones antes de encerar —no hace falta sacarlas—: así los tornillos no quedan tensando la base cuando la calentás. Tené el scraper y el resto a mano antes de prender la plancha.
El paso a paso
Limpiá la base
La cera no agarra sobre la suciedad. Pasá un trapo seco para sacar el polvo grueso. Si la base está muy sucia o grasienta, usá un limpiador de bases (base cleaner) o, mejor todavía, hacé un "hot scrape": aplicá una capa fina de cera caliente y raspala enseguida, en caliente. Eso arrastra la mugre y el agua vieja de adentro de la base. Dejá secar unos minutos antes de seguir.
Revisá los cantos (opcional)
Si hay rebabas o puntos romos, es el momento. Para uso casero alcanza con pasar una piedra (diamond stone) plana sobre el canto, sin tocar el ángulo de fábrica. Afilar a fondo es otro tema: si nunca lo hiciste, no improvises acá y andá directo al encerado.
Elegí la cera
Hay ceras específicas para cada rango de temperatura, pero lo práctico es manejarte con una universal, tirando a cálida por el clima de Bariloche. Y siempre sin flúor: la de flúor es de competición y hoy está muy restringida.
Goteá la cera sobre la base
Calentá la plancha a temperatura media. Apoyá la barra de cera contra la plancha y dejá que gotee sobre la base, haciendo un zigzag de punta a punta. No tiene que ser mucha: una línea de gotas alcanza.
Extendé con la plancha
Apoyá la plancha sobre las gotas y movela de forma continua, en círculos y de punta a punta, hasta cubrir toda la base con una capa pareja y brillante. La regla de oro: la plancha nunca se queda quieta. Si la dejás parada, transferís demasiado calor a un solo punto y podés deformar la base. Tiene que estar siempre en movimiento.
Dejá enfriar
Dejá la tabla quieta a temperatura ambiente al menos 20 a 30 minutos para que la cera penetre y endurezca. No la saques al frío para apurar: el enfriado lento es lo que hace que quede bien adentro de la base.
Raspá el excedente
Con el scraper plástico, raspá el excedente en una sola dirección, de la nariz a la cola, a unos 45°. Va a salir un montón de cera en escamas: es normal. La que sirve es la que quedó dentro de la base, no la capa de arriba. Raspá a fondo sin miedo: que parezca "sin cera" después de raspar bien es justo lo que buscás.
Cepillá
Dos cepillos y en este orden: primero uno de bronce para abrir la "estructura" de la base —los micro-canales que evacúan el agua— y sacar la cera que el scraper no levantó, después uno de nylon para pulir. Siempre de nariz a cola. Es un buen plus, aunque no hace una diferencia enorme: si no tenés cepillos, no es el fin del mundo.
Repaso final
Pasá un trapo limpio sin pelusa para sacar el último polvillo de cera. Listo: la base tiene que verse uniforme, lisa y con un brillo apagado y sedoso. Apoyá la mano: se siente resbaladiza, no pegajosa ni áspera.
Errores comunes
- Plancha demasiado caliente: si humea, estás quemando la cera y arriesgando la base. Mejor tibio y con paciencia.
- Dejar la plancha quieta: siempre en movimiento. Un punto caliente fijo deforma la base.
- Raspar poco: la cera de arriba no desliza, frena. Si no salieron escamas, no raspaste suficiente.
- Plancha de vapor: los agujeros calientan disparejo. No sirve para encerar.
- Raspador de metal sobre la base: nunca. Raya el material. Metal solo para los cantos, y con criterio.
Guardar la tabla en verano
Cuando termina la temporada, hacele un favor a tu tabla: aplicá una capa generosa de cera y no la raspes. Esa capa extra protege la base y los cantos de la oxidación y el resecado durante los meses guardada. El primer día de la próxima temporada raspás, cepillás y listo, sale como nueva. Guardala en un lugar seco, sin sol directo y sin peso encima.
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